Llegado el momento, con el rostro enrojecido por el esfuerzo, el brujo acomodó el cuerpo de la mujer sobre los caparazones rugosos de los shirúi. Cuesta abajo, hacia la encrucijada del Pazco, cerca del Campo de los Muertos, las noticias iban y venían. Sonajeando con una güira seca, Pelé comenzó a moverse en círculos alrededor
Ya no muero de muerte, ya no muero. Muero de un poco yo,de un poco tú, y tanto fuego…de mis palabras sucias de amor en el deseo,de este recato de monja que apenas me perdurade abrazar esa noche cuando dices «mi luna»y de mirar pasar la vida que nos queda. Muero de todo eso que
(«Las coronas de los reyesdescansan sobre los féretros de los trabajadores».José Martí) Desde los ojos estamos siempre actuando,de nuestras pieles salen hilos por doquier…de nuestra risa: el llanto. Nuestros pasos van marcados por manos misteriosasy voces que nos guían, sin tregua, a toda hora.¡Ay! Qué pena ver los pies sin un camino propio,luchando por los
Cuando en el suelo aún no se dibujan sombras,y quedan vestigios de humedad en los árboles,amo el andar por ti… mi Habana. Es que en ese instante tan efímerodonde vas despertando poco a pocoy tu entumido cuerpo que reposava entreabriendo sus párpados cerradoses cuando aspiro y hueles a esos siglosde suave aroma y resplandor innato.
Ustedes dejaron mis ojos para ver… y yo les dije adiós pensando que un día volverían y ahora soy la otra realidad el alarmismo del pasado la aldaba para llamar a los recuerdos. Ya no soy la de antes aquí quedé representando un apellido llevando flores a la tumba de nuestros muertos ambicionando un descendiente
Mi amo no sabe que al dormir sueño con otra vida. Cuando me compró… yo llevaba un pájaro invisible entre las manos que alimentaba con el llanto de mi inconfesa esclavitud. Su látigo mental ha abierto heridas en mis principios y rebeldía en las ideas que conjuran maldiciones heredadas de mis antepasados. Mi rabia es
Entonces los muros lucían menos altos…pero quise ser triste,porque de la alegría mi vida supo algo.Y me di lo imposible,lo que no era costumbre,la bastarda manía de evocar lo lejano.Y me cosí a su cuerpo(palabra en punto)y me debí a su aire.Esgrafiada en su lecholamí sus bordes,de loba a su deseo, mi talle.Jamás me supo
Estaba mirando una foto de la lluvia en este lunes que casi se termina, una foto futura que nunca se ha tomado con tu brazo de hombre rodeando mi cintura. Estaba así, como apoyándome, en una fiebre que siempre me perdura, balbuceando tu nombre con un falso recato mirándote desnudo, al pie de mi locura.
Nos vamos sin saber por qué nos vamos,pero siempre partimos.No importa cómo ni dónde nos sorprendaeste deseo en vuelo adosado a la sangreque nos viaja en forma de destino. Lleva el paso la memoria del regreso,aunque nunca se vuelva;porque dejamos gestos regados por el aire,como un hilo de prisa,raíl que el tiempo en su estampidava
Nada se repite exactamente igual…y esta noche que nos llega de lejosnítidamente iluminada por un cuarto de lunapodría semejarse en su esencia, a otras noches. Tal vez sea este aire cálido avanzadas las horasque huele a arena húmedaa palmeras,a sal,a trópico.O quizás sea el noctambulismo de los astrosen su andar por su existir celeste. Podría